Para muchas mujeres, el nacimiento de un hijo es uno de los momentos más emocionantes de su vida. Sin embargo, para muchas mujeres con sordera, también puede convertirse en una experiencia marcada por la incertidumbre, el miedo a no comprender lo que ocurre a su alrededor y la necesidad de depender de otras personas para acceder a información tan importante como la relacionada con su propia salud o la de su bebé.
Para que esta situación no se produzca, la Confederación Española de Familias de Personas Sordas – FIAPAS recuerda que el sistema sanitario debe garantizar medidas de accesibilidad auditiva, a la información y a la comunicación durante el embarazo, el parto y el postparto, adaptadas a las necesidades de cada mujer.
En España viven alrededor de 700.000 mujeres con discapacidad auditiva, de las que más del 97 % se comunica en lengua oral, por lo que resulta imprescindible que puedan disponer de productos de apoyo a la audición y a la comunicación oral: bucle magnético y subtitulado de calidad.
El miedo a no entender en un momento decisivo
Mercedes conoce bien esa sensación. Durante su embarazo, la preocupación no era únicamente que todo transcurriera con normalidad, sino no comprender la información que le daban en las consultas médicas.
«Siempre existe el miedo a no enterarte de lo que te hablan porque no existe ningún tipo de accesibilidad. Tienes que entrar acompañada por alguien para que te ayude a entender”, nos cuenta Mercedes.
Esa falta de accesibilidad también estuvo presente en el momento del parto. Cuando nació su hija y surgieron complicaciones, recibió las explicaciones del personal sanitario estando sola: «No entendí el alcance del problema. Cuando volvió mi marido tuve que pedirle que hablara otra vez con el médico porque yo me había perdido parte de la información«.
Para Mercedes, la solución pasa por algo tan sencillo como necesario: recursos para la accesibilidad, profesionales formados, paciencia para comunicarse y una atención que permita a las mujeres con sordera comprender toda la información sin sentirse incómodas por tener que pedir que se repita.
La accesibilidad también debe de entrar en el paritorio
La experiencia de Clara refleja que todavía persisten importantes barreras en el momento previo a dar a luz y también durante el propio parto. «Me preguntaba si me enteraría de todas las instrucciones durante el parto o cómo me las darían cuando estuviera de espaldas para ponerme la epidural”, cuenta.
En el paritorio tuvo que pedir que la matrona se bajara la mascarilla para poder leer sus labios, algo a lo que se negó. A cambio, una de las enfermeras les iba dando las instrucciones en su lugar. «No son conscientes de que, aunque tengamos un buen lenguaje y un habla inteligible, también necesitamos determinadas ayudas para comunicarnos y comprender.»
Junto con las prótesis auditivas, los productos de apoyo a la audición (como bucles magnéticos) y a la comunicación oral (subtitulado en directo), se convierten en indispensables.
La Confederación Española de Familias de Personas Sordas reivindica que, en consultas, salas de espera, urgencias o paritorios, es fundamental que las personas con sordera puedan disponer de bucle magnético y subtitulado de calidad que asegure que las madres con discapacidad auditiva comprendan toda la información, puedan expresar sus decisiones y participen activamente en un momento tan importante como es un nacimiento. Asimismo, insiste en reforzar la formación del personal sanitario para garantizar que la información clínica y el consentimiento informado se transmitan con la misma calidad y profundidad que al resto de mujeres.


